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Centenario de la Cruz Roja en Melilla : La historia revisada III |
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Hubo un momento, cuando se suscitó el problema del rescate de los prisioneros en poder de Abdelkrim, en que se pensó que la Cruz Roja debía tomar protagonismo en el caso, pero, por diversas razones, la ocasión pasó de largo y nada pudo hacer. Sí pudo, sin embargo, hacer llegar a aquellos una ayuda humanitaria que, cuando les llegó, que no fue siempre , fue muy bien recibida por los cautivos. Tras el desembarco de Alhucemas el benéfico organismo obtendría breves momentos de atención por parte de prensa y organismos públicos, sospecho que más por la presencia de la Duquesa de la Victoria en el sitio que por el propio trabajo de la Cruz Roja en sí mismo, que, repito, no fue valorado en su justa medida dentro de las numerosas publicaciones, tanto particulares como oficiales, surgidas de los acontecimientos acaecidos en tierras de Marruecos, donde ha sido ignorada, bajo el punto de vista operativo en campaña, con rara unanimidad. El Hospital de la Cruz Roja No fue este el caso del Hospital de la Cruz Roja de Melilla, quien, en aquellos trágicos días, se llevó el cien por cien de la información, absolutamente positiva, de la relativa al organismo. El día 29 de julio llegaba a Melilla la Duquesa de la Victoria. Venía, en nombre de la Reina Victoria, con el fin de establecer un hospital de la Cruz Roja, institución muy protegida por la soberana, de quien era Presidenta. Es evidente que al llegar la Duquesa a la ciudad ya estaba acordada de antemano la fundación del hospital, puesto que al día siguiente se comenzaba su transformación en hospital de 200 camas. Mientras se habilitaban las recientemente acabadas escuelas graduadas, pendientes de inauguración en la fecha, se tomaba posesión provisional del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, en plenas vacaciones estivales, generosamente cedido aquellos, y al que el Marqués de Urquijo aportó 30 camas. Grupo escolar (1921) convertido en Hospital de la Cruz Roja Con la Duquesa llegaban varias jóvenes de su mismo entorno social (Merry del Val, Benavente, Navarro, etc), enfermeras voluntarias a las que se sumaban las pertenecientes en Melilla a la Junta de Damas, que, como he escrito líneas arriba poseían una sólida capacitación para el duro trabajo que les esperaba. Desde el primer momento el hospital recibió toda clase de ayudas provenientes de toda España. La mano extensa de la reina Victoria y las relaciones sociales de la Duquesa de la Victoria no debieron ser ajenas a esta circunstancia. A finales de agosto contaba ya con 150 camas, y el día primero de septiembre entraba en funcionamiento.
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